Llamamiento para un acuerdo financiero-climático europeo

 

 

No podemos quedarnos sin decir nada. No podemos quedarnos sin actuar. Hoy, nuestra conciencia se rebela contra el destino al que parece abocado el Hombre. Nosotros, ciudadanos de Europa y ciudadanos del mundo reunidos en la misma comunidad de destino, no aceptamos que la humanidad se dirija, sin reaccionar, hacia el caos climático.

El 31 de octubre de 2017, las Naciones Unidas nos alertarban solemnemente (1) de la diferencia  catastrófica” que existe entre los compromisos de los Estados y las reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero que tendrían que efectuarse para mantener el calentamiento por debajo de los 2°C.

“Los compromisos actuales de los Estados apenas cubren un tercio de las reducciones necesarias “, resaltaba Erik Solheim, director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil deben colmar esta diferencia desastrosa. Un año después de la entrada en vigor del Acuerdo de París, estamos lejos de hacer lo que sería necesario para preservar a cientos de millones de personas de una vida de miseria. ¿Cómo colmar esta diferencia?¿Cómo recuperar el tiempo perdido? ¿Qué puede hacer Europa?

¿Cómo llenar este vacío?

Cómo recuperar el tiempo perdido?

¿Qué puede hacer Europa?

Dado que los Estados Unidos « en aras del empleo en”  han decidido retirarse del Acuerdo de París, es fundamental que Europa demuestre fehacientemente que es posible dividir por 4 sus emisiones de gases de efecto invernadero creando empleos masivamente al mismo tiempo. También es esencial que Europa participe plenamente en la cofinanciación de la lucha contra el cambio climático en los países del Sur.

¿Dividir por 4 nuestras emisiones, de aquí a 2050 como mucho? El proyecto es colosal, pero invertir masivamente en ahorro de energía y energías renovables podría generar “900,000 creaciones de empleo en Francia” según las últimas previsiones de ADEME (2) y más de 6 millones de empleos en toda Europa. … He aquí una buena forma de reducir significativamente el desempleo y la precariedad. Una buena manera, por lo tanto, de reconciliar a los ciudadanos con Europa.

Nadie puede dudar de la rentabilidad a medio plazo de la obra, porque la multiplicación de fenómenos climáticos extremos ya está causando miles de muertes cada año, millones de refugiados y gastos cada vez más onerosos. El cambio climático está causando no solo catástrofes naturales (sequía, olas de calor, inundaciones…) sino también hambrunas y desplazamientos mortales de población. ¿Qué pasará dentro de  20, 30 o 40 años si cientos de millones de hombres y mujeres tienen que abandonar su tierra natal que se ha vuelto inhabitable? A medio plazo, como todos sabemos, es la Paz Mundial lo que está en juego, si no somos capaces de reducir drásticamente y muy rápidamente nuestras emisiones de gases de efecto invernadero.

Para financiar este proyecto colosal, el Tribunal de Cuentas Europeo estima que cada año se necesitan un poco más de 1.1 billones (1.1x10¹²) de inversiones privadas y públicas. Es cierto que estas inversiones serán rentables a largo plazo, pero ¿cómo “activar la maquinaria”? Junto con un impuesto sobre las transacciones financieras y un impuesto sobre el CO2, se deben utilizar dos resortes lo antes posible:

  1. La creación monetaria debe ponerse al servicio de la lucha contra el cambio climático. Desde abril de 2015, el BCE ha creado cerca de 2.5 billones de euros y los ha puesto a disposición de los bancos comerciales. Al mismo tiempo, los préstamos de estos bancos al sector privado (empresas y hogares) aumentaron menos de 300 mil millones. Lo esencial de esta liquidez alimenta la especulación: cada mes, los mercados financieros baten nuevos récords y el FMI nos advierte continuamente del riesgo de una nueva crisis financiera … No es necesario cambiar los estatutos del BCE. Es suficiente “hacer del Banco Europeo de Inversiones, un Banco de Desarrollo Sostenible, sea responsable de proporcionar a los Estados miembros fondos que serán utilizados en su totalidad para la transición energética. Un tratado europeo daría a cada país un derecho de giro correspondiente al 2% de su PIB: Francia tendría 45 mil millones de euros cada año a una tasa de 0. Alemania 60 mil millones …

 

Dado que el BCE decidió recientemente ampliar su política de flexibilización cuantitativa, nos parece urgente reconducir la creación monetaria hacia la economía real y financie, en todos los Estados miembros, el ahorro de energía y desarrollo de energías renovables.

  1. Luchar contra el dumping fiscal europeo mediante la creación de una Contribución Climática del 5%. En cuarenta años, la tasa media del impuesto sobre los beneficios se ha dividido por dos en Europa: ahora está cerca del 20%, mientras que en los Estados Unidos, la tasa del impuesto federal sobre los beneficios es estable, desde hace más de ochenta años, 35%.

Incluso con una tasa limitada al 5%, un impuesto europeo sobre los beneficios permitiría disponer cada año  de más de 100 mil millones de euros, un dinero que permitiría aumentar el presupuesto europeo para cofinanciar el proyecto “Factor 4” en Europa, invertir considerablemente en investigación (almacenamiento de energía, transporte o una nueva generación de computadores, más eficiente en el consumo de electricidad…) y aumentar claramente la ayuda a los países de África y del área mediterránea.

“La economía mundial es como el Titanic. Acelera antes del choque, advierte el FMI. Es probable que la próxima crisis sea más seria y general que la de 2008”. “Nos quedan pocos años para actuar”, dicen los expertos del clima.

Para evitar el doble riesgo (una nueva crisis financiera y el caos climático), es urgente desinflar la especulación y dar nuevos medios para luchar contra el cambio climático. Es por eso que, dado que Angela Merkel, Emmanuel Macron y un gran número de líderes europeos desean reanimar Europa dotándola de nuevos tratados, nosotros, los firmantes de este llamamiento, pedimos solemnemente a los Jefes de Estado y de Gobierno europeos que negocien lo más rápidamente un Acuerdo Finanza-Clima, que garantizaría financiación durante 30 años a la altura de la situación para financiar la transición energética en el territorio europeo y fortalecer considerablemente nuestra asociación con los países del Sur.

Esperamos que la creación monetaria del BCE se ponga al servicio de la lucha contra el cambio climático y el desempleo, y queremos que un impuesto europeo sobre las ganancias (del orden del 5%) permita constituir un auténtico presupuesto para invertir en investigación y lucha contra el cambio climático, en Europa, África y en toda el área mediterránea.

Nuestra casa está ardiendo y estamos mirando a otro lado”, se indignó Jacques Chirac en Johannesburgo en 2002. Quince años después, somos cada vez más los que nos despertamos por la noche debido a la gravedad de las crisis que nos amenazan.

Para evitar los desastres anunciados por las Naciones Unidas, es urgente provocar un sobresalto colectivo y, por ello mismo, dar de nuevo significado al proyecto europeo al establecer claramente cuáles son nuestras prioridades.

Convencidos de que no conseguiremos recuperar nuestro destino si cada nación permanece aislada, instamos a los Jefes de Estado y de Gobierno a implementar lo antes posible una política europea que trascienda las divisiones tradicionales, ponga la Finanza al servicio del clima y de la justicia social, y nos permita contemplar sin sonrojarnos el legado que dejaremos a nuestros hijos.

[1] Emissions Gap Report 2017. 31 octobre 2017, www.unenvironment.org

[2] ADEME : Agence de l’environnement et de la maîtrise de l’énergie. Agence gouvernementale française.

« L’ADEME actualise son scénario énergie-climat 2035-2050 ». 19 octobre 2017, www.ademe.fr

[3] 35 % d’impôt fédéral et 3 % en moyenne d’impôt prélevé par les états fédérés. Soit un total de 38 %. Donald Trump souhaite baisser l’impôt fédéral sur les bénéfices mais, pour le moment, il est stable à 35 % depuis 1933. Ce qui n’a nullement empêché le développement de l’économie américaine.

[4] Rapport sur la stabilité financière dans le monde, FMI, 11 octobre 2017